domingo, 6 de septiembre de 2015



Desde hace ya varios años un tema muy escabroso viene a visitarme de vez en cuando, y es el asunto de “deseo de morir”.
Es difícil hablarlo generalmente no tengo la más mínima confianza de poder abrirme con alguien y sacar todos mis sentimientos más profundos.
Lo he intentado, pero es imposible huir a las malas miradas, además es fácil malinterpretarlo, yo no deseo morir porque este deprimida he inconforme con mi vida, muy por el contrario soy una persona que se considera plena, estoy a gusto con mi vida, con lo que he logrado y con el camino que recorro sin embargo, creo que es una vida que yo no pedí vivir y desde que tengo uso de conciencia, bueno quizás unos años después de eso, recuerdo que he sentido la urgencia de salir corriendo.
Claro esto no significa que deliberadamente voy a poner mi vida en peligro, no busco la muerte adrede pero esto no disminuye mi deseo por mirarla llegar y sentir que me arrebata de este mundo y de sus habitantes que tanto desprecio.
Debo decir que durante todos estos años jamás he pensado en la muerte con algún sentimiento de tristeza, quizás en un par de ocasiones me he sentido genuinamente triste y solo esas dos veces he considerado seriamente un suicidio.
Vivo esta vida porque estoy viva, porque no hay otra opción más que esperar a que llegue el momento del sueño eterno.
He llegado a pensar que quizás mi alma es una de esas que ya han vivido demasiadas vidas y está cansada de la existencia y el horror humano, y aunque sé que hay muchas cosas que jamás he visto, sentido y sufrido hay muchas que tampoco lograría probar aunque viviera 100 años más.
No tengo un vacío interior, solo no tengo deseos de esta vida terrenal.

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