domingo, 4 de octubre de 2015



Hace un par de semanas empecé un libro, es un escritor con el que no tenía experiencia previa, aunque para ser sincera jamás he leído un libro basándome en algo como eso, en fin, el libro tiene como tema una historia simple pero complicada es fácil de entender pero al mismo tiempo te hace pensar, por ejemplo en un momento dado el protagonista se pregunta si realmente conoce a su mujer después de un episodio de pelea por meras tonterías, detalles que se supone el debería conocer de ella fruto de su larga relación, cualquiera puede comprender este asunto pero no es algo en lo que profundicemos con facilidad.
Bueno de lo que realmente quiero hablar es sobre la sensación que me da este libro, como es natural cuando leemos surgen sentimientos independientemente de la emoción que sea, pero no son más que emociones vacías, pasajeras de esas que se olvidan con mucha facilidad, pero este libro tiene una peculiaridad me hace sentir vacía y no porque no me haga sentir cosas más bien siento que me está quitando algo, quizás me estoy dejando llevar por el sentimiento pero es tan radicalmente nuevo que hace méritos para que hable sobre el asunto.
Cada vez que avanzo con la historia es como si me estuviera perdiendo algo, es muy curioso lo difícil que es explicar las emociones humanas, es imposible que alguien lo entienda a menos que lo viva en carne propia, y aun así la experiencia puede resultar muy diferente, pero es agradable poder sentir algo tan profundo, quizás es mi propio vacío el que intenta asomarse y recordarme que ahí sigue aunque trate de ignorarlo, quizás solo lo estoy pensando demasiado, aunque como seres humanos no podemos huir de la vacuidad de nuestra insignificante existencia, está ahí latente pero tratamos de esconderla en una esquina de nuestra cabeza para evitar pensar en ella, es como muchas cosas de las que tratamos de huir todos los días.

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